Lucía, Francisco y Jacinta eran niños como tú cuando María los visitó en Fátima.
Hace mucho tiempo, en 1917, tres niños cuidaban de sus ovejas en las colinas cerca de un pueblo llamado Fátima, en Portugal. Se llamaban Lucía, que tenía diez años, y sus primos Francisco, que tenía ocho, y Jacinta, que tenía siete.
Un día, una hermosa Señora vestida de blanco, más brillante que el sol, se les apareció. ¡Era la Virgen María! Ella les pidió a los niños que rezaran el Rosario todos los días por la paz en el mundo.
Los niños escucharon con todo el corazón. Rezaban el Rosario todos los días. Ofrecían pequeños sacrificios por las personas que no conocían el amor de Dios. Y rezaban por la paz.
María los visitó seis veces. En su última visita, les dijo que era la Señora del Rosario, y una gran multitud vio un gran milagro, cuando el sol pareció bailar en el cielo.
¡Hoy, Francisco y Jacinta son santos! Nos muestran que hasta los niños pueden llegar a ser santos amando a Jesús y a María.
Tú también puedes rezar el Rosario como ellos lo hacían.